Menudos días más vomitivos que llevamos. Entre Leticia, la Pantoja, y hoy, Aznar, estamos apañados. No podemos escuchar, NO DEBEMOS ESCUCHAR otra cosa que no sea algo de todo esto. No tenemos el libre albedrío suficiente como para buscar luz entre la oscuridad informativa de estos días. Si ves algo en TV, tiene que ser esto. Ahora, eso sí, como siempre, con censura y manipulación. ¿que qué? Pues me pregunto por qué las imágenes de la Pantoja son ofrecidas con todo lujo de detalles, sin escatimar espacio, a lo grande... Sin embargo, cuando hablan de la ausencia del Rey Juan Carlos en el nacimiento de su nieta abrevian refiriéndose brevemente a "un viaje privado". Los negocios del monarca, ni tocarlos. Sus amistades, ni nombrarlas. Eso de que el Rey sea un ser intocable, hasta el punto de que la autocensura reine a la hora de comentar si estaba fusilando otro oso borracho o vigilando sus inversiones en el extranjero no me parece nada saludable en una democracia y en una libertad periodística cuya función no es otra que informarnos objetivamente de lo que ocurre y deja de ocurrir.
TV... vomitiva. La única esperanza es la tele de pago e internet. Voy a ver el último episodio de PERDIDOS que se emitió anoche en los Estados Unidos, sin publicidad cuando yo quiera. como debe ser.
TV... vomitiva. La única esperanza es la tele de pago e internet. Voy a ver el último episodio de PERDIDOS que se emitió anoche en los Estados Unidos, sin publicidad cuando yo quiera. como debe ser.
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