Lo tenemos delante de nuestras narices y no lo queremos ver. Están ganando.
La imagen es lo que vende y la imagen es lo que nos tragamos. La crean, la moldean, la violan a su antojo y nosotros picamos una y otra vez.
Primero llegó la palabra "presunto". Presunto para todos. Y lo aceptamos aunque la obviemos de tanto usarla. ¿Presunto corrupto? Ya... Sabemos que no está juzgado y sentenciado todavía pero ¿qué % de los acusados salen inocentes? Me gustaría saberlo.
Luego llegó los medios de información y su control. Telemadrid, esa vergüenza, o los 735.000€ de Rita Barberá dedicados a controlar la información que se publicaba sobre ella, la gran dama, sobre todo en Canal9.
Después pusieron tasas a los juicios. Pagar por ellos. Un trámite más en una administración AHOGADA y COLAPSADA por el trabajo, donde los expedientes se apilan en los cuartos de baño y los funcionario están maltratados para que resulten ineficientes. Nadie controla nada y la justicia en este país es un cachondeo. ¿Y qué se consigue con eso? Que la presunción se alargue en el tiempo hasta la extenuación y nos olvidemos del caso.
Pero ahora hay periodistas que indagan en las hemerotecas y persiguen y persiguen los casos en programas televisivos dedicados a la corrupción.
¿Solución? Se les pone a los casos de corrupción una fecha límite para instruir la causa. Es decir, que un juez (asfixiado de trabajo) tiene 3 o 6 meses máximo para investigar y recopilar todas las pruebas que implican cientos de empresas fantasmas, transacciones y testigos.
Qué bien se lo montan, ¿eh? Aún así la cosa no está clara del todo porque la justicia, aunque lenta, tira palante e imputan a muchos políticos. ¿Imputan? ¡Qué palabra más horrorosa! Cambiémosla para que no sonemos tan indecentes. "Investigado" suena más light.
Y por supuesto, pongamos prescripción a la corrupción.
En resumen, cuando nos acusen de presunta corrupción, tienen 6 meses para formular la acusación e investigarnos. Para cuando nos condenen habrá prescrito y los medios no informarán de nada.
La política de Juan Palomo. A los demás que nos den.