"No voy a descubrir ahora que Fernando Alonso, pese a su séptimo puesto en Mónaco, es un gran piloto. Lo que quizá no sabían ustedes es que, además, es un tipo muy comprometido con la ecología y la seguridad. En los circuitos siembra de CO2 el planeta quemando litros de gasolina y kilos de goma a 300 kilómetros por hora. Y con sus victorias ha convertido a miles de ciudadanos irresponsables, que se creen pilotos y piensan que las carreteras son circuitos, en kamikazes. Lo que sucede es que cuando Alonso se baja del bólido, este doctor Jekyll del volante se convierte en un ejemplo de ciudadano verde: lidera junto a Emilio Botín un proyecto universitario que incluye becas para cursos de "conducción ecológica y sostenible". Por si fuera poco, el Santander tiene en marcha una campaña en la que siembra árboles para compensar las emisiones de los grandes premios que patrocina. Todo esto lo cuentan en grandes y costosos anuncios que podemos ver en prensa y televisión.
¿Conducción ecológica y sostenible? ¿Plantar árboles para compensar la contaminación de los grandes premios? Como lo oyen. Evidentemente, se creen que somos imbéciles. Y es que agotado el ladrillo como esencia y pilar de la economía nacional, nuestros líderes políticos y económicos han tenido una nueva y flamante idea para retomar la senda del crecimiento: subvencionar con dinero público la industria del automóvil.
Zapatero anunció durante el Debate del estado de la Nación una ayuda de 2.000 euros por la compra de cada coche nuevo. Miguel Blesa, el presidente de Caja Madrid, ha sido de los primeros en aprovecharse del chollo: se ha comprado un pedazo de BMW blindado de 510.000 euros por apenas 508.000. También reaccionó Ana Botella, concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, que se puso en marcha de inmediato para mejorar los datos de contaminación que registra su ciudad. Piensen qué idea genial ha tenido la señora Botella, piensen... ¿Apoyar los coches híbridos? ¿Mejorar el transporte público? ¿Limitar el tráfico en el centro? ¿Apostar por la bicicleta? No, algo mucho más sencillo: eliminar 19 de las 27 estaciones de medición de contaminación que existen en la capital.
Maquillaje. Como los cursos de conducción ecológica de Alonso. Como las repoblaciones de Botín. Como las ayudas de Zapatero, que no son para quienes prescinden del coche y utilizan los pies y el trasporte público, sino para quienes reinvierten en CO2. ¿Sostenibilidad? No se burlen de nosotros, por favor."
http://www.soitu.es/soitu/2009/05/25/tveldescodificador/1243222002_718148.html
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