Ella se aferra a su escaño del senado, que dice que es suyo, y dice que de ahí no la mueve nadie. Rajoy dice que tiene razón y que no tiene autoridad ni para chistarle, por lo visto.
La opción de Rajoy ha sido expulsarla del partido (cosa que siempre se podrá revertir) pero nada más. Ningún GESTO de exigirle la dimisión de su escaño, aunque no pueda obligarla. Exigir algo, señor Rajoy, es lo que hace que te posiciones en esta vida. Si no le pides que se vaya es porque quieres que se quede, y la regeneración se estanca y se pudre como Barberá en la política desde 1983.
Yo comprendo su situación. La de Barberá. Una señora muy señoreada que lo ha tenido todo y más desde hace 33 años y ahora no quiere caer a las cloacas de la sociedad (de donde somos nosotros). Yo también me aferraría y mordería a quien me intenté quitar de allí. Si no tuviese moral ni vergüenza, claro.

