lunes, febrero 16, 2009

Comienzan las excusas del asesino de Marta

¿No lo dije yo? Un víctima, vamos.

El psicólogo de la Fiscalía de Menores de Madrid, Javier Urra Portillo, atribuyó ayer el presunto crimen (de presunto nada, que lo ha confesado) de la joven Marta del Castillo, supuestamente cometido a manos del autoinculpado Miguel C.D ("autoinculpado" anula "supuesto", y pongan su nombre bien claro: Miguel Carcaño Delgado), de 20 años, a la "incontinencia conductual grave" de este último, "que parece tener unos impulsos muy complicados". (¿¿??)

Urra señaló que Miguel parece carecer de autodominio y contar con "un yo hipertrofiado e inatacable, con una reacción bastante violenta, inmediata e impulsiva cuando se siente agredido. Por lo que se sabe, Miguel ha tenido una vida muy difícil (pobre), con una familia desestructurada, corroborada por algunos hechos violentos del pasado", indicó el psicólogo. Además, alegó que el presunto asesino pudo perder los nervios y matar a la joven por "haberse sentido dañado u ofendido", ya que "esta clase de personas no admite una crítica" (Lo que yo digo: Un dictador carente de autocontrol debido a un ineficaz sistema penal). El psicólogo evidenció la importancia de encontrar el cuerpo para no generar más daño a la familia, "porque mientras no se encuentre, ello generará desazón y un dolor incalculable" y añadió que "debe sancionarse no sólo el asesinato sino el encubrimiento", describió.

Jóvenes del entorno de la calle León XIII de Sevilla que conocen a Miguel subrayaron ayer que "no se le veía capaz de aguantar tanto sin hablar".

Uno de estos interlocutores dijo que ha compartido curso escolar tanto en el colegio de Educación Infantil y Primaria Arias Montano como en el Instituto de Educación Secundaria Miguel de Cervantes, ambos en la zona, y que durante el tiempo que mantuvo tratos con él "no destacaba por nada". (...)

"Era un chico dentro de la normalidad, no resaltaba ni para lo bueno ni para lo malo, y lo que sí nos ha sorprendido es que haya aguantado 20 días sin hablar porque no parecía tan calculador", dijo. Además, recalcó que Miguel vivía solo hasta que se fue a vivir a Camas y confirmó que su familia estaba desestructurada, puesto que su hermano habría tenido problemas con la ley y su madre, incapacitada, "vendía cupones en la barriada hasta que murió hace un par de años. A los pocos días, lo vimos manejando la silla de ruedas que usaba su madre, (¿Psicosis?) lo que fue algo que nos extrañó", concluyó.

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