A mí que tanto me gusta pensar y darle doscientas vueltas a las cosas, crear, imaginar, componer, construir, montar, encajar y guionizar...
La falta de tiempo nos mata, amigos. Afortunados aquellos que su trabajo sea, además del sustento diario, su modo de realizarse, puesto que ellos serás felices.
Por el contrario, aquellos que su trabajo se convierta en una mecánica constante aburrida, carente de sentido y absurda, serán los menos agraciados, porque no tendrán tiempo para ellos mismos.
No quiero decir que éste sea mi caso... mi trabajo me gusta, y mucho... pero siempre he sido un soñador y un idealista que apunta muy alto y mi cabeza vuela a las veces que espero a que una impresora finalice su tarea. Una vez realizada, vuelvo a la realidad y continúo con mi existencia.
Si a ésto le sumamos la obra de la casa, cuyos quebraderos de cabeza no parecen acabarse nunca (la cocina que puse hace unos días ya no es tal), me sumerge en un estado de apatía que logra quitarme las ganas de incluso salir los fines de semana... demasiado cansado para salir, demasiado exhausto para reir...
En momentos como éste es cuando uno se da cuenta lo importante que es la filosofía en estos tiempos... nos enseña a vivir, a aguantar y a recibir los golpes con una sonrisa. Ánimo, no desesperes y mira siempre a quien tengas detrás tuya para sentirte afortunado.
Pronto regresaré con novedades, jugosas por cierto, siempre y cuando YouTube no decida censurarme, porque desde que lo adquirió Google ya no es lo mismo.
Salu2 y hasta otra entrada que espero no sea demasiado lejana.
La falta de tiempo nos mata, amigos. Afortunados aquellos que su trabajo sea, además del sustento diario, su modo de realizarse, puesto que ellos serás felices.
Por el contrario, aquellos que su trabajo se convierta en una mecánica constante aburrida, carente de sentido y absurda, serán los menos agraciados, porque no tendrán tiempo para ellos mismos.
No quiero decir que éste sea mi caso... mi trabajo me gusta, y mucho... pero siempre he sido un soñador y un idealista que apunta muy alto y mi cabeza vuela a las veces que espero a que una impresora finalice su tarea. Una vez realizada, vuelvo a la realidad y continúo con mi existencia.
Si a ésto le sumamos la obra de la casa, cuyos quebraderos de cabeza no parecen acabarse nunca (la cocina que puse hace unos días ya no es tal), me sumerge en un estado de apatía que logra quitarme las ganas de incluso salir los fines de semana... demasiado cansado para salir, demasiado exhausto para reir...
En momentos como éste es cuando uno se da cuenta lo importante que es la filosofía en estos tiempos... nos enseña a vivir, a aguantar y a recibir los golpes con una sonrisa. Ánimo, no desesperes y mira siempre a quien tengas detrás tuya para sentirte afortunado.
Pronto regresaré con novedades, jugosas por cierto, siempre y cuando YouTube no decida censurarme, porque desde que lo adquirió Google ya no es lo mismo.
Salu2 y hasta otra entrada que espero no sea demasiado lejana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario